Rutina de estudio

SI CONTROLAS, APROVECHAS MÁS

SI CONTROLAS, APROVECHAS MÁS

¿Para qué seguir un orden? ¿No seguirlo puede no ser efectivo? ¿Por qué es mejor? Intentaremos reflexionar sobre la importancia que tienen los rituales en el aprendizaje en general y en el de lenguas en particular.

Si bien es cierto que hay muchos estudiantes que conscientemente no siguen un orden estipulado en la organización de su estudio, sí es cierto que la mayoría lo hacen por rutina, por comodidad, aunque, como digo, no sean muy conscientes de ello. El hecho de elegir por ejemplo utilizar un color determinado para subrayar, o tras leer hacer un esquema, sentarse en un determinado escritorio o elegir un flexo adecuado son elementos que están presentes en el aprendizaje pero a los que en muchas ocasiones no se les presta la debida atención. Podemos distinguir por ello, entre elementos que intervienen en nuestro aprendizaje y ese “ritual” con el que organizamos el estudio.

Por un lado es fundamental elegir bien el lugar en el que vamos a desempeñar nuestro “ritual”, bien puede ser una biblioteca, nuestro propio dormitorio o una sala de estudio con todos los elementos físicos que lo rodean. La cuestión es que nos habituemos a ese lugar. Por otra parte, es importante reflexionar sobre el mejor momento para cada uno para estudiar, el momento más productivo (la mañana, la tarde, la noche) y organizar en qué momento estudiar depende qué cosa. Por ejemplo para el estudiante de lenguas quizás (digo quizás porque esto es personal) es mejor repasar vocabulario (por ejemplo a través del sistema de cajas) por la mañana puesto que puede estar más despierto, e incluso puede a lo largo del día poner en uso esa nueva palabra aprendida; o hay estudiantes que lo prefieren hacer mientras viajan en transporte público para aprovechar ese tiempo de viaje, etc.

La cuestión es tener claro cuál es nuestro objetivo de aprendizaje, qué es lo que queremos aprender, por lo que hay que tener en cuenta en qué debemos incidir. Un ritual de aprendizaje efectivo tendrá una buena organización de los tiempos (incluidas las pausas), de los elementos necesarios como puede ser tener a mano el diccionario y todos los materiales para el estudio (papel, bolígrafos, los libros…), incluso me refiero a un vaso de agua o de té. Dentro del estudio también es importante marcar unas fases y unas metas: qué es lo que quiero conseguir hoy, hasta dónde quiero llegar, siempre realizable (ya que marcarse metas imposibles o inalcanzables puede agobiar e incluso hacer perder un día de trabajo).

En el caso de la enseñanza online la organización es fundamental, puesto que no hay que ducharse, salir de casa, vestirse para desplazarse a otro lugar donde tiene lugar la enseñanza tradicional. Con esto, eres tú el que establece tu propio lugar de estudio, personalizado y a tu medida. Si falla esta planificación del tiempo y espacio puede llegar a ser un fracaso.

Todos estos elementos de los que iremos reflexionando dando consejos, puntos de vista, experiencias, etc. pueden decidir el éxito o el fracaso de un aprendizaje.